A las 7 de la mañana del 1 de septiembre ha tomado tierra en el aeropuerto de Madrid Barajas el primer Airbus A340 de la nueva aerolínea española Plus Ultra.

Plus Ultra es quizás uno de los proyectos de aerolínea española de más larga gestación. Tras varios años y algún que otro cambio de accionistas y de modelo de negocio, por fin ha recibido su primer avión: El Airbus A340-313X 9Ac-LG, número de serie 212.
Dicho avión, junto al 9AC-LH, número de serie 215 también destinado a la compañía, ha permanecido un tiempo almacenado en el aeropuerto de Amman (Jordania), donde ha sido acondicionado y pintado con los colores de la nueva aerolínea española. Una vez completados los trabajos se programó para el 31 de agosto el vuelo de entrega, sobrevolando territorio británico para llevar a cabo la entrega formal en el mismo por cuestiones fiscales, pero una avería en el TCAS retrasó la salida con destino a Madrid.
Han sido cerca de cinco años los transcurridos desde que se anunció el proyecto de esta aerolínea, que incluso en 2012 llegó a realizar entrevistas de trabajo a TCP. Sus planes originales eran ofrecer vuelos de largo radio con A340 a imagen de los de la desparecida Air Madrid. Después hubo un cambio de planes y se anunció que operaría los vuelos de Conviasa entre Caracas y Madrid, y finalmente se volvió al plan original.
En este tiempo se han buscado varios A340, e incluso uno devuelto por Iberia a la compañía de leasing, el EC-HDQ, figuró por un tiempo como asignado a Plus Ultra y se daba por hecha su llegada a Madrid procedente de Burdeos donde el avión estaba almacenado. Incluso llegó a ser matriculado EC-LTB.
Los dos Airbus A340 que finalmente está incorporando Plus Ultra fueron construidos para Singapore Airlines en 2003 y después vendidos a Gulf Air. Retirados de servicio por esta en 2011 han permanecido
.
Al frente de Plus Ultra se encuentra Miguel Martínez, antiguo adjunto a la presidencia de Air Madrid. Antes trabajó en Globalia. Por ello desde OCU y algunas otras organizaciones civiles y políticas se pidió a la DGAC y AESA una «cautela especial y el cumplimiento estricto de los reglamentos europeos» a la hora de revisar y aprobar el proyecto.