Si Cataluña se independizase, deberá enfrentarse a los mismos problemas que Reino Unido en sus relaciones con la Unión Europea, y uno de estos son los permisos de vuelos comerciales-

En los últimos meses hemos oído a varias aerolíneas, especialmente a Ryanair, hablar de los problemas que supondrá en Brexit si no se negocia antes un nuevo acuerdo aéreo entre Reino Unido y la Unión Europea. Sin este acuerdo, las aerolíneas no podrán volar entre Europa y el Reino Unido.
Pero más cerca de nosotros, Cataluña tendrá el mismo problema en el caso de su independencia. Los vuelos comerciales desde y a los aeropuertos de Cataluña están regulados por los acuerdos firmados entre España (o la Unión Europea en los últimos años en nombre de los países que la forman) y los demás países del mundo.
En el caso de que Cataluña se independice estos acuerdos dejarán de tener validez para su territorio, una vez que la Cataluña independiente no será parte de la Unión Europea como numerosos políticos de la Unión Europea y sus países han repetido en numerosas ocasiones.
Ello supondrá que el gobierno catalán deberá negociar nuevos acuerdos, y sin duda el gobierno español, sería el primero en poner todos sus inconvenientes a cualquier acuerdo entre la Unión Europa y Cataluña.
El pasado mes de julio, Josep Bou, presidente de Empresarios de Cataluña, declaraba en Intereconomía su miedo a que Ryanair, y otras aerolíneas, dejasen de volar a Cataluña tras haber oído a Michael O’Leary hablar de la problemática del Brexit.
Pero claro, además la nueva autoridad aeronáutica catalana, cuando se forme, deberá ser “aceptada” por el resto del mundo, demostrando su capacidad real para supervisar y controlar las aeronaves catalanas. Hasta que lo demuestre, las aerolíneas catalanas podrían pasar a engrosar la lista negra de la Unión Europea. Esa que prohíbe a las aerolíneas de determinados países, no ya aterrizar, sino sobrevolar el espacio aéreo de la Unión Europea.
Igualmente, Estados Unidos puede añadirlas, y a los aeropuertos catalanes, a su propia lista negra. Es decir no dar la categoría 1 a Cataluña, lo que prohibiría a las aerolíneas catalanas volar a Estados Unidos.
Y es que además primero, antes de “certificar” a la autoridad aeronáutica catalana, OACI deberá conceder el código de país a Cataluña para matricular aviones. Como curiosidad, “CA” como indicativo de país está “disponible”. Para Estados Unidos, un país Categoría 1 es uno que cumple con todos los requisitos operacionales y de seguridad establecidos por OACI. Y claro, no basta con decir que la misma persona que trabajaba para el “gobierno español” lo va hacer ahora para el catalán, por lo que automáticamente se cumple con esos requisitos.
Y todo esto nos lleva a otro protagonista: IAG, el grupo hispano británico.
Actualmente este tiene a dos de sus aerolíneas basadas en Barcelona: Vueling y Level.
Ambas son aerolíneas de la Unión Europa, por lo que no podrían volar a y desde Cataluña. Y en el caso de que Cataluña las nacionalizase, lo mismo.
Level fue creada para competir con los vuelos de largo radio de Norwegian desde Barcelona. Y Willie Walsh, consejero delegado de IAG ya manifestó que no descartaban que operase también desde otros países europeos, e incluso de obtener un AOC (la autorización de aerolínea para operar vuelos comerciales) que no fuese español. Recordemos que Level es actualmente sólo un nombre pintado en los aviones. Los vuelos son operados por Iberia.
Vueling tiene en 2017 una cuota de mercado de más del 33 por ciento en el aeropuerto de Barcelona El Prat según las estadísticas de AENA: ha transportado a 11.542.714 de los 32.072.818 viajeros que han usado este aeropuerto en los ocho primeros meses del año y este año 2017 ha celebrado sus 100 millones de pasajeros en el aeropuerto de Barcelona desde que inició sus operaciones en 2004. Roma, la segunda base en importancia para Vueling, supuso para la aerolínea en 2016 un total de 3 millones de viajeros.
En 2016 Vueling transportó a 27,8 millones de pasajeros, 15,9 millones de ellos pasaron por Barcelona: algo más del 57,1 por ciento del total.
Dado que Norwegian no podrá volar desde una Cataluña independiente a Estados Unidos —salvo que el gobierno catalán la designe como aerolínea catalana— IAG ya no tendría razón para mantener a Level en Barcelona.
Vueling es otro tema. Como aerolínea de la Unión Europea, estaría sujeta a los acuerdos bilaterales entre esta y Cataluña. Pero con total seguridad no podría mantener el nivel operativo actual, ya que Cataluña querrá tener su propia aerolínea nacional, y claro, querrá reservarle una buena participación en el mercado. Resultado, en Vueling sobrarían aviones. Y con ellos, pilotos, TCP, personal de mantenimiento y de oficinas.